Soy Silvia Barrios, comencé este loco y tan lindo camino del arte, con la madurez de mi persona, pintando junto a un lindo grupo, muy cerca de casa, en Adrogué.
Siempre fuí de espíritu inquieto, el tiempo, la dedicación que puse y aun pongo a mi búsqueda es lo que hace que el resultado sea interesante para mí.
Así fue como en poco tiempo sin darme cuenta estaba concurriendo a 8 cursos diferentes, y no fueron más porque no quedaban horas sobrantes en el día, ya que todos ellos requerían de dedicación, y con el transcurrir del tiempo fui eligiendo a mis maestros. Hoy me siento feliz de haberlos encontrado.
Primero Ernesto Pesce, un gran dibujante de mi pais, docente de la Universidad de Arte, excelente persona, con él tomé clases de dibujo con modelo vivo en el Museo Nacional de Bellas Artes. Simultaneamente comencé a estudiar pintura con el artista plástico Jorge Gonzalez Perrín, también profesor de la Universidad de Arte de Buenos Aires, una gran persona sobre todas las cosas, siempre me cautivo su sencillez para encarar la resolución de proyectos, sus pinturas son especiales, con vida propia, muy diferente a lo que se ve, eso fue lo que me fascinó de su obra. Con él comencé la ruptura de un estilo tradicional y algo academicista. Así fue como nutriéndome de sus experiencias y de su persona, reforcé mis fuerzas para comenzar a transitar un mágico camino, lleno de fantasías y encantos, un camino que hasta el día de hoy sigue vivo.
También entre otros, concurrí a clases con el artista plástico Oscar Smoje, actual director del Salón Nacional de exposiciones, Palais De Glace, una persona que marco mí formación, fue lo contrario a todo aquello que estaba realizando en ese momento, era él limite incorporado en la libertad de expresión, por ese entonces le mostré algunas fotos de mis obras anteriores, además de lo que había realizado cuando estuve estudiando en Florencia, eso fue en la primer clase, a lo que él me contesta que dejara de tomar y comenzara a trabajar sola. Yo sabia que podía comenzar pero aun necesitaba mas seguridad, continué en su taller de Palermo, por un tiempo, pero las obligaciones de los nuevos proyectos que estaba encarando y los reiterados viajes que surgieron, hicieron que no pudiera seguir concurriendo. Su recuerdo y enseñanza esta latente en mi obra.
Por ese entonces fue el momento en que necesitaba agregar algo mas a mis conocimientos: la escultura.
Un día como tantos otros, encontrándome en el Centro Cultural Borges, donde realizaba un seminario de análisis de obras de Arte, recorriendo muestras, conocí la obra de la ceramista y escultora Vilma Villaverde, fue como descubrir eso tan fascinante que necesitaba y en el momento justo, su obra me maravilló, era una restropectiva de sus 30 años en la Cerámica. Fue una suerte de la vida haberla conocido, sentí como estar dentro de ese mundo de personajes, transitando momentos de la historia, conventos, el barrio, la familia, los amigos, los conventillos el tango, mi pais, el ayer y el hoy. Soñé con algún día poder hacer una pequeña parte de todo aquello, y que me identifique, como a ella con su obra. Vilma Villaverde, con su sencillez que la caracteriza, estaba presente en la muestra, todos los días concurría y entregaba los catálogos personalmente, cosa que en mi pais solo se estila el día de la inauguración. Fue el momento en que me di cuenta del paso que debía dar. Me acerque a felicitarla por su obra, y le comente que me interesaría comenzar a estudiar con ella, en ese momento ella estaba muy complicada con próximos viajes al exterior que requerían su presencia, y no estaba tomando mas alumnos. Mi insistencia de que ella pudiera hacerme un lugarcito, el día y la hora que este a su disposición, y los reiterados llamados míos telefónicos, hizo que accediera a brindarme clases 2 veces por semana, y así fue como inicie este camino tan alucinarte de la cerámica, demás esta decir que de no haberla conocido, hoy no estaría aquí. Ella con la bondad que la caracteriza me brinda todo su conocimiento y experiencia como herramientas para construir mi obra. El compartir tantas horas de taller para mí fue y sigue siendo un placer, así transcurrió un lindo tiempo sin darme cuenta.
Un día Vilma me presento a su gran maestro- del cual esta muy orgullosa - lleva su obra a todo pais y evento que se le presente (ella es así, la bondad sin limites).
Así fue como conocí a Leo Tavella una hermosa persona, es la experiencia, la generosidad, un gran Maestro de Maestros, ceramista y escultor de 87 años, es increíble verlo y sentirlo. Él llega a mí con soluciones claras, me posibilito la seguridad del uso de los materiales, sus combinaciones, donde todo se puede transformar y lograr, fue encontrar la libertad y aplicarla en mi trabajo.
La necesidad constante del aporte de experiencias, de nutrirme de diferentes pensamientos, acompañada en mi paso de tan grandes maestros de mi pais hace al crecimiento necesario, en cuanto a lo personal y laboral. Mi obra la realizo a partir de la existencia que me rodea, de mis orígenes y mis experiencias.
El afecto y el apoyo de mi familia y mis amigos desde el inicio, fueron y siguen siendo el motor fundamental en este proceso, donde me da la posibilidad de expresar libremente lo que siento.
El sentirme acompañada da impulso y una fuerza entrañable a mis sentimientos, así es como mi obra va generando una tras otra, y el hacer se torna una conquista propia, porque parte mía y momentos de mi historia seguirán habitando siempre en ellas.
Hoy prefiero las formas abstractas de expresión en búsqueda de armonía es lo que me da la posibilidad de comunicarme espiritualmente con la naturaleza y con la sociedad. El modelar con el barro me permite transformar los elementos, la fuerza de la tierra, la magia del fuego, facilitándome el camino de la creación. Y es cuando la arcilla se convierte en cerámica y esta en ......
La cerámica me brindo la posibilidad maravillosa de redescubrirme, de entrar en mi niñez de sentir con el corazón, de chica cuando todo era juego, entre historias inventadas, nació el contacto con el barro, el modelar pequeñeces, tortitas y otros, como parte de un juego ingenuo de libertad.
Hoy con esta maravillosa tarea recupero a esa niña que hay dentro de mí.
Modelando es el momento en que necesito silencio y soledad, para conservar independencia de pensamiento, es el momento en que creo ver todo mas claro y armonioso, es el momento en que me siento feliz.
Silvia Barrios
Buenos Aires, 4 de Septiembre del 2007
Argentina